
La dulce melodía de su voz golpeaba en mi cabeza, parecía algo raro, corría por la calle gritando: “¡Silencio, silencio ya no puedo escucharte!”. Parecía gracioso, como un cuento de esos que hay en Internet.
Paso el rato, me agote como todo lo que sube baja, y todo lo que comienza acaba yo me agote, no pude mas y me largue a llorar, era un llanto hipócrita, si nunca te quise dejar de escuchar, hoy mírame pidiéndote a gritos que te calles.
Ya no puedo mas, siento el día pasar mas lento que mi pc a carbón, cuento los días con las gotas de sudor, y las horas con las gotas de sangre que voy derrochando sin cesar.
Intentando calmarme y poder resistir a la parca, voy perdiendo cuando intento comprender porque la parca esta mal vista e impone miedo. ¿Podemos pasar a una mejor vida? Lo dudo, si tu voz tan angelical me hace tanto daño, pues imagínate ami hablando con Dios, pobre, él no tiene la culpa.
Paso los días con menos energías pero con mas ganas que pasen y ¿sabes que? El reloj pasa igual, no le varía nada, ni un segundo mas, ni un segundo menos, parece que la parca me persigue y no le voy a escapar, pero si puedo engañarla, te amaré un rato más.
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